Steve Jobs
Tradicionalmente, el diseño era un elemento que se incorporaba al final del proceso de producción e incorporaba valores intangibles, dentro de la esfera de la emoción y no de la racionalidad. Apple invirtió este esquema. El diseño es el motor del producto. El diseño innovador anticipa las necesidades del cliente y consigue productos que nos hagan felices. Felices en el sentido de superar nuestras expectativas y permitirnos disfrutar de experiencias novedosas y absolutamente gratificantes. Esa es la razón de que triunfen Facebook, Spotify o el iPad.
En la raíz del Walkman estaba el deseo de Morita, el presidente de Sony, de escuchar música mientras jugaba al golf. Ese concepto nos ha hecho posible disfrutar de experiencias inéditas, como cuenta Stefan Sagmeister en el video que podéis ver aquí debajo. Triunfarán los emprendedores que incorporen un diseño innovador a sus proyectos.
David Gelertner, uno de los más imprescindibles pensadores sobre internet y el modo en que las nuevas tecnologías pueden mejorar nuestra calidad de vida, opina que “necesitamos más gente que venga del mundo del arte y las humanidades y que, a la vez, no sientan rechazo por la tecnología.”
Para crear productos innovadores es imprescindible aportar otra mirada, otros valores diferentes a los que aporta la ingeniería informática y las técnicas de marketing. Jobs decía que si diseñamos sólo a partir de la información que tenemos sobre lo que nuestro público necesita, esas necesidades habrán cambiado para cuando el producto esté finalmente en el mercado. De la película sobre Facebook, me quedo con el consejo que le daba el fundador de Napster a Zuckerberg: “No renuncies a tu visión”
En plena revolución digital todavía no existe aún una fórmula de éxito para distribuir contenidos… y cobrar por ello. Estoy seguro de que sólo tendrán éxito los proyectos que ofrezcan al usuario una experiencia novedosa y gratificante. Que incorporen la mirada de los creadores. Y que no renuncien a la visión con que fueron concebidos.
Julio Vidarte escrito el Sábado 4/02/2012 12:27 pm
“Y que no renuncien a la visión con que fueron concebidos”
Me gusta mucho el cierre de tu post, y por supuesto, todo el contenido del mismo.
Las buenas ideas deberían parecerse a los rolling… no deberían retirarse nunca, pero mucho me temo que a veces sucumbimos a la necesidad de rentabilizar el proyecto y esa idea original se va diluyendo entre budgets, ampliaciones de capital y exigencias de los accionistas (una pena).
Esperemos que los futuros emprendedores logren ver lo que tu plasmas aquí: Diseño + Experiencia = FELICIDAD
¡Un saludo!
José escrito el Miércoles 21/12/2011 5:15 pm
Es frecuente confundir éxito con masificación. Hay proyectos muy exitosos con un número muy pequeño de usuarios (programas de cálculo en ingeniería) y con gran trascendencia social, no reconocida.
En Hamburgo pude ver una fábrica “entera” de Mercedes en el ordenador desde cualquier punto de vista, incluso desde el interior de un coche en la cadena de montaje. Es un programa “único” y de gran éxito para su poseedor del cual se benefician los usuarios de los nuevos Mercedes. En otro tiempo algunos vivimos la experiencia de tener que hacerte tus propios programas para tus necesidades específicas y algunos han vuelto a lo mismo, con más recursos y excelentes resultados. Ventaja competitiva no comercializable.
Por otra parte no estoy seguro del perfil de los proyectos que tendrán éxito y los que no. Creo que al final es el tiempo el que decide al respecto. Los proyectos fulgurantes y efímeros son como las hojas del árbol caido. Otros menos llamativos persisten obstinadamente en el mercado metamorfoseandose según convenga. El software de Mario Brothers puede ser un buen ejemplo de adaptación a cualquier avance, salvo en lo referente a los relojes de pulsera, aún no conquistados.
Un tonto que se aferra a su visión no deja de ser tonto y no lo digo por el padre de los otros, r.i.p.
Abrazos, José