
Esta mañana, en la presentación del Anuario DirCom, Javier Fernández Moral hablaba sobre comunicación / valores y me ha tocado alguna fibra sensible (si es que me quedan de esas, con la que está cayendo…) Javier empezaba diciendo que juntar comunicación y valores es un oxímoron (o que lo ha sido, pero ya va a caducar, aunque aún le quede cuerdecita…)
Yo, cínico de mí, pienso que el valor que defienden todos los comunicadores (y sus jefes, de paso) es el que cotiza en el IBEX, el Dow Jones o el Dax. Y es un valor quebradizo, que se constipa, se arruga y se encoge con las malas noticias.
Decía mi socio y amigo Javi, éste sí hombre de valores, que una compañía con malos resultados debía anunciarlos claramente, sin compresas frías. Su argumento era comparar a los malos resultados con un elefante dentro de una habitación. Primero debes presentar al elefante, que es en el que todos se están fijando. Luego argumentas, relativizas, o lo que quieras…

Leyendo algunos informes anuales, parece que la estrategia no es presentar al elefante sino convertirlo en un árbol de navidad. Las bolas de adorno son los inevitables EBITDA (aparece quince veces en las primeras veinte líneas de la nota de PRISA informando sobre los resultados del 2009), el siempre apañado apalancamiento y los molestos gastos no recurrentes. Pretendemos usar el diseño como estrellita en la punta del árbol que haga decir a tus stakeholders: “Ah, sí, que árbol de navidad tan bonito”. Pero el elefante sigue ahí.
No estoy seguro de que los DirCom apostemos sinceramente por una comunicación comprometida con los valores. Sí es verdad que se ha avanzado en transparencia. Que hoy en día hay algunos grupos de accionistas que exigen a las empresas un comportamiento responsable. Que las redes sociales sirven para denunciar malas prácticas, errores y abusos-que le pregunten a Nestle y sus gorilas en la niebla.

Pero para que comunicación y valores dejen de ser peras y manzanas, haría falta, en primer lugar, una exigencia clara de la sociedad. Somos demasiado escépticos. No creemos a nuestros políticos. ¡Nos han engañado tantas veces! Nos suenan a mucho ruido y pocas nueces las declaraciones de los CEOs sobre sostenibilidad, compromisos medioambientales y responsabilidad social.
Cuando exista esa exigencia, deberán ser las compañías líderes las que tomen la iniciativa. Es su responsabilidad. Mientras tanto, seguiremos mostrando el árbol de navidad y escondiendo al elefante.
(Todas las imágenes de este post están sacadas de Internet.)
Javier Sempere escrito el Viernes 7/05/2010 10:51 am
No creo que la comunicación sea incompatible con los valores.
Primero: decir la verdad. No engañar. Es una actitud consistente con la comunicación basada en valores, y creo que también es la actitud más inteligente a largo plazo.
Segundo: renunciar al cinismo. Las empresas están para ganar dinero. Los compromisos sociales y medioambientales no son incompatibles con ese principio. Una empresa percibida como responsable será más valorada por sus clientes y empleados, y eso contribuirá a su éxito económico. Pretender que una empresa sea generosa por bondad intrínseca es tan inocente que roza la estupidez.
Tercero: actuar con sentido común. Los responsables de comunicación no pueden hacerse cómplices de comportamientos deshonestos, fraudulentos o delictivos. Si lo hacen, el problema no es la comunicación, sino la ausencia de valores.
En definitiva, la comunicación es perfectamente compatible con los principios éticos. Siempre que haya principios éticos en la persona/empresa/organización que comunica.
Isabel Ramis escrito el Lunes 10/05/2010 2:45 pm
Me he reído mucho con las ilustraciones ![]()
Desde que elegí periodismo (y no precisamente porque me gustara escribir), me ha dado cuenta de que en comunicación corporativa muchas veces sobra palabrería, y éste ha podido ser uno de los motivos por los que nuestra profesión no haya sido comprendida.
En relación a la importancia de que el comunicador cuide ciertos valores, escribí este artículo sobre la Responsabilidad Social Comunicativa, por si os interesa leer (y comentar): http://irrpp.blogspot.com/2010/03/la-responsabilidad-social-comunicativa.html
Julio escrito el Jueves 6/05/2010 3:33 pm
Ufff… vaya debate el que planteas!!!
Toda nuestra sociedad, nuestra comunicación y por ende nuestro valores están basados en el éxito. Las personas, y por extensión las organizaciones definimos el éxito, en términos económicos, en demasiadas ocasiones. No creo que sea lo correcto, pero no puedo decir otra cosa.
Las grandes desgracias o las situaciones límite nos demuestran que esa clase de éxito es efímero. Pero como salir de esa espiral tan arraigada:
¿Trabajando los Valores?
Los propios…
Los que inculcamos a la siguiente generación…
Los que tanto proponemos y que deberíamos “exigir” más: corporativamente hablando…
A ver si tenemos suerte, y volvemos a encauzar la nave para dejar de ir a la deriva.
…¿Guarda relación tu planteamiento con nuestra actual situación económica global?